Deporte de Élite: tres lecciones para el día a día
Norm Maxwell hablando del proyecto del club de Rugby de Vigo

Este vídeo es de los más emotivos que he visto.

Se entrevista a Norm Maxwell, un ex jugador de los All Black, el +importante equipo de Selección de rugby, en Nueva Zelanda. Un día, Norm toma la decisión de venir a Vigo, España, para entrenar a un grupo de segunda división compuesto principalmente por “amateurs”, el Vigo Rugby Club, llevándolos a la División de honor, la máxima categoría del Rugby en España, algo que ellos jamás imaginaron…

¿Qué motivó a Norm a entrenar este equipo? Como él mismo explica en este sensacional documental, buscaba a personas que sintieran amor por el rugby. Estas son tres de las lecciones prácticas que podemos extraer y aplicar en nuestro ámbito laboral

1. Actúa con la motivación correcta, y disfruta haciéndolo

A veces nos obsesionamos con destacar y ser los mejores, nos convencemos de que lograr objetivos y resultados es lo único que importa. Esto es cierto en parte, pero no es menos cierto que importa mucho el darle sentido a lo que hagamos y que disfrutemos haciéndolo.

Cuando esto suceda, notaremos que tenemos capacidad para atraer talento, clientes, patrocinadores… y que los logros son muchas veces el resultado de haber disfrutado de un trabajo bien hecho.

2. Reviste tus proyectos de pasión

Tal vez no seas el mejor orador o comercial del mundo, pero todos notamos cuando una persona nos habla desde el corazón, cuando cree en lo que nos dice. Esto permite que se establezca una relación de confianza.

Así pues, confía en las personas con las que te relacionas. Si no ven claro o no entienden tu proyecto, explícaselo; adáptalo a sus necesidades, hazles sentir que encajan en el proyecto y que tienes una solución para ellos, dales motivos para cambiar lo que no hagan bien.

Si crees en lo que haces y si confías en los demás, tendrás la capacidad de transmitirlo y conseguirás resultados.

3. Sé constante y humilde

No hay gloria sin sacrificios, esto es especialmente cierto en la Alta Competición donde el sudor, la sangre y las lágrimas son el pan de cada día; pero el principio es aplicable a cualquier ámbito de nuestra vida.

Cuando en tu trabajo notes, por ejemplo, que no llegan los resultados que esperabas o creías merecer, es posible que empieces a echarle la culpa a las circunstancias o a otras personas. Pero recuerda esta frase “No existe el fracaso, salvo cuando dejamos de esforzarnos” Jean-Paul Marat- así pues, sigue esforzándote, termina lo que hayas empezado; si no te gusta, modifícalo cuantas veces sea necesario, pero no abandones, no te retires, los resultados se consiguen a base de sacrificio y tenacidad.

Ahora sí, os dejamos que disfrutéis del documental, no sin antes avisar que es de los que ponen la piel de gallina.

—un artículo de Isabel Galán


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